Innovar en Venezuela: Lo que nos enseña la migración

ODS

“Las cosas suceden cuando nos enfocamos en aquello que sí podemos controlar: nuestra acción. La innovación desde donde estemos y como podamos es un buen lugar de inicio.”


Por Lunín Pereda

“Yo me regreso a Venezuela, a reconstruir mi país” fueron las palabras que me dio la doctora en la última visita. Esta declaración me dejó una gran pregunta: ¿qué necesitamos para “reconstruir” a Venezuela? ¿Qué hace falta para encaminar el país hacia el crecimiento y desarrollo económico? La respuesta que me vino fue: innovación, a todo nivel. Lo que me llevó a reflexionar sobre cómo podría aportar yo a esta causa. 

Como venezolana he sentido desesperanza. A veces, no logro visualizar una ruta clara para los desafíos que enfrenta mi país. Siento que no tengo forma de generar impacto. Pero de repente, suceden estas cosas que me hacen recordar que siempre estamos en capacidad de crear y construir. 

Sí, hay muchos factores que no están en nuestro control. Probablemente, harán falta muchos cambios para que Venezuela pueda transitar una senda de desarrollo y crecimiento. Sin embargo, innovar sí está al alcance de todos. 

Cuando la ONU se planteó los Objetivos de Desarrollo Sostenible, consideraron que esta era un tema clave y lo reflejaron en el ODS 9:

Industria, innovación e infraestructuras. La innovación y el progreso tecnológico son claves para descubrir soluciones duraderas para los desafíos económicos y medioambientales a los que nos enfrentamos.

Por esta razón, se plantearon la siguiente meta: Apoyar el desarrollo de tecnologías, la investigación y la innovación nacionales en los países en desarrollo. Si queremos crecer, necesitamos hacer nuevas cosas, ser creativos, tomas riesgos. Y desde esta visión, todos podemos aportar: sector público, sector privado, organizaciones no gubernamentales (ONG), sociedad civil.

Una de las bondades de la migración es que nos ha permitido aprender de otros países. De primera mano, hemos podido conocer y experimentar otras formas de hacer las cosas. Gracias a ello, tenemos la capacidad de inspirarnos en el ejemplo de otros para proponer soluciones.

En esa línea, quería destacar tres iniciativas que pude evidenciar en Chile y que considero valiosos para la construcción de un ecosistema de innovación como el que se ha logrado promover en este país.

  1. Financiamiento para emprendedores. En Chile se ofrecen fondos concursables para emprendedores a todo nivel, desde aquellos que están en fases iniciales con una idea o aquellos que ya tienen prototipos, e incluso, rentabilidad. Dichos fondos provienen tanto del sector público como del privado. Algunos de ellos han sido producto de alianzas entre actores sociales, así encontramos fondos ofrecidos por empresas junto a universidades, como lo es Brain Chile

  2. Apertura a ONG que promueven el desarrollo en países emergentes. Habiéndose posicionado como un país abierto a la innovación, algunas ONG internacionales han tomado a Chile como sede estratégica para eventos internacionales, e incluso, para el inicio de sus operaciones en la región. Algunos ejemplos son: Seedstars y Technovation.  

  3. Promoción y reconocimiento a las redes de colaboradores. Tuve la fortuna de formar parte de una empresa abierta a la formación de redes o grupos de colaboradores interesados en aportar a la organización desde otros espacios. Conocí redes de mujeres, de diversidad, de responsabilidad social, de migrantes, y más. Estos espacios promueven la innovación permitiendo a los colaboradores identificar oportunidades de mejora y proponer soluciones sostenibles. 

En Chile observé que se ha creado un ecosistema propio alrededor de las redes de colaboradores, dando vida a distintos actores que alimentan este tipo de iniciativas con asesorías, reconocimientos, programas de mentoría y más. Algunos ejemplos son RedMad, Pride Connection Chile, Women In Management, Ranking IMAD de Mujeres Empresarias, entre otros.

Estas son solo algunas formas en que se promueve la innovación en Chile. La pregunta que queda es ¿cómo hacerlo en Venezuela?

La respuesta es pasando a la acción.

Hoy hay mucha gente construyendo. Tengo familiares y amigos emprendedores en el país, que han logrado posicionarse y salir adelante a pesar de las dificultades del entorno. He visto cómo la Universidad Católica Andrés Bello está innovando creando nuevas oportunidades de estudio como la Academia de Moda. Incluso, escribiendo este artículo me enteré de que existe Technovation Venezuela

Por su parte, Fedecámaras, principal gremio empresarial de Venezuela, está organizando el concurso “Camino al Futuro” en el cual están convocando a estudiantes, profesorado e investigadores a proponer ideas para la construcción de un nuevo modelo de desarrollo para el país. 

Las cosas suceden cuando nos enfocamos en aquello que sí podemos controlar: nuestra acción. La innovación desde donde estemos y como podamos es un buen lugar de inicio, y será clave para que Venezuela pueda transitar un camino de crecimiento y desarrollo en el futuro.

En lo personal, desde que me fui, he tenido ganas de aportar a mi país. Iniciativas para inspirarme ha habido muchas y de las cuales han surgido varias ideas, sin embargo, me ha faltado acción. Esa conversación con mi doctora fue un recordatorio de que no tengo que esperar a volver a Venezuela para reconstruir, desde donde estoy hoy puedo hacerlo. ¡Ya tengo una nueva intención para el 2023!

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