¿A quién pertenece la memoria? Museos, restitución y justicia cultural

ODS

Durante siglos, los museos se presentaron como las instituciones responsables de conservar “el patrimonio de la humanidad”. Sin embargo, una parte importante de sus colecciones se construyó a partir de saqueos coloniales, exploraciones científicas sin consentimiento y apropiaciones culturales que dejaron profundas heridas. Hoy, estos debates se han convertido en parte esencial de la conversación global sobre justicia, derechos culturales y sostenibilidad.

Entre los siglos XVIII y XX, potencias como Reino Unido, Francia, Alemania, Portugal y España acumularon cientos de miles de piezas que hoy exhiben como tesoros artísticos o científicos. Según investigaciones de Felwine Sarr y Bénédicte Savoy (2018), más del 90% del patrimonio africano se encuentra fuera de África. Solo el British Museum conserva más de 8 millones de objetos, muchos procedentes de ocupaciones, campañas militares o excavaciones hechas bajo dominio colonial.

El discurso era claro: occidente preservaría el patrimonio cultural mejor que sus propios pueblos de origen.
Ese paradigma está en crisis.

Casos emblemáticos de disputa patrimonial

Las piezas del Partenón (Grecia)

Retiradas por Lord Elgin entre 1801 y 1812, permanecen en Londres desde entonces. Grecia solicita su devolución desde 1832. Es uno de los casos más discutidos en el derecho cultural internacional.

Las momias egipcias

Durante el siglo XIX, momias fueron vendidas, subastadas y exhibidas como curiosidades médicas. Egipto ha reclamado que estos restos humanos tienen identidad, historia y deben ser tratados con dignidad, no como objetos.

Los moais de Rapa Nui

A fines del siglo XIX, exploradores británicos obtuvieron moáis que hoy están en el British Museum y en museos europeos. Para Rapa Nui, los moáis no son simples esculturas: son ancestros vivientes. En 2018 comenzó formalmente un proceso de diálogo para su restitución.

El Moái Hoa Hakananai'a es una estatua monolítica de basalto con tallas del culto del hombre-pájaro, extraída de la isla por la Armada Real Británica en 1868 y regalada a la Reina Victoria, hoy en el Museo Británico.

Arte africano en Europa

Los museos de Francia, Bélgica y Alemania poseen miles de piezas tomadas durante invasiones y colonizaciones. En 2021, Francia devolvió 26 piezas al Reino de Benín, marcando un hito histórico.

El Niño del Aconcagua: memoria que regresa a casa

En 1985, un grupo de montañistas argentinos encontró los restos momificados de un niño inca en el cerro Aconcagua, a más de 5.300 metros de altura. Según los estudios, se trataba de una ofrenda de capacocha, ritual sagrado del mundo andino.

El cuerpo pasó cuatro décadas almacenado en un congelador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).
Estudios genéticos, antropológicos y bioarqueológicos aportaron información valiosa, pero el contexto fue siempre el mismo: una pieza sin vínculo con la espiritualidad que la originó.

En 2025 Argentina tomó una decisión histórica: iniciar su repatriación simbólica devolviéndolo a una región cercana al sitio original, sin exhibición pública.
Es uno de los casos más importantes de restitución de restos humanos en Sudamérica.

¿Qué alternativas existen? Museos in situ y sitios de memoria

En los últimos años ha ganado relevancia el concepto de museos in situ, un modelo donde los objetos permanecen en su territorio y la exhibición se articula desde las comunidades.

Características:

  • Gestión local o intercultural

  • Narrativas en lengua originaria

  • Espacialidad que respeta el territorio sagrado

  • Uso de tecnologías inmersivas para evitar trasladar piezas originales

Ejemplos globales:

  • Sitios arqueológicos mayas en Guatemala administrados por comunidades.

  • Parques culturales mapuche en Chile y Argentina.

  • Centros de memoria afro en Salvador de Bahía.

En este modelo, los museos dejan de ser depósitos y se transforman en espacios vivos.

El concepto de sostenibilidad cultural busca que el patrimonio no solo se conserve, sino que se mantenga en diálogo con las comunidades que le dan significado.
Se basa en tres principios:

  1. Derechos culturales: el patrimonio pertenece a quienes lo originan.

  2. Memoria viva: no basta con conservar objetos, se deben preservar rituales, lengua y oralidad.

  3. Reparación histórica: la restitución es un acto de justicia, no solo de política pública.

Los museos han sido fundamentales para documentar la historia humana. Pero hoy enfrentan un desafío: dejar atrás el modelo extractivista del patrimonio y avanzar hacia una memoria compartida, justa y sostenible.

Casos como la devolución del Niño del Aconcagua, las discusiones sobre los moáis y los reclamos griegos muestran que la historia ya no puede contarse desde un solo lugar.
Ahora la pregunta es otra:

¿Podemos imaginar museos que devuelvan la historia a su hogar sin dejar de compartirla con el mundo?

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