Biodiversidad en juego: del Pingüino de Humboldt a los dilemas éticos de la conservación

ODS

En octubre de 2025, Chile declaró oficialmente al Pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti) como especie en peligro de extinción. Según el Ministerio del Medio Ambiente, su población se ha reducido entre un 50% y 80% en las últimas tres generaciones. Las principales causas: la sobrepesca, la captura incidental en redes, el cambio climático y brotes de influenza aviar que han afectado severamente a las colonias en Coquimbo y Atacama.

El Pingüino de Humboldt no es solo un símbolo del norte chileno; es también un termómetro ecológico. Su declive refleja el colapso de la cadena alimenticia marina y la presión humana sobre la Corriente de Humboldt, una de las más productivas del planeta.

Pero esta crisis también invita a repensar cómo y por qué conservamos a las especies. ¿Qué rol cumplen los zoológicos y los santuarios o refugios en la protección de la biodiversidad?

 🦓 Zoológicos: entre la educación y la controversia

Los zoológicos modernos argumentan que su labor es educativa y científica. En Chile, el Zoológico Nacional, por ejemplo, participa en programas de conservación de cóndores y guanacos. A nivel mundial, asociaciones como la World Association of Zoos and Aquariums (WAZA) promueven la reproducción de especies amenazadas bajo estrictos estándares de bienestar.

Sin embargo, la crítica persiste: muchos animales viven en recintos pequeños o en entornos artificiales. Un informe del Born Free Foundation (2023) denunció que más del 70% de los zoológicos en países en desarrollo no cumplen estándares mínimos de enriquecimiento ambiental.

La Dra. Jane Goodall, referente mundial en etología y conservación, lo resume así:

“Hay zoológicos buenos, donde los animales están bien cuidados y la educación es real, pero los malos deberían cerrar. Tenemos que ponernos en el lugar de los animales.”

🐘 Santuarios y refugios: una alternativa más ética

Los santuarios y refugios priorizan el bienestar individual. No buscan exhibir animales ni reproducirlos con fines comerciales, sino ofrecerles un entorno seguro cuando no pueden ser reintroducidos en la naturaleza.


Ejemplos destacados incluyen el Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre de CODEFF en Chile y el Chimp Eden del Instituto Jane Goodall en Sudáfrica.

En estos espacios, los animales no son espectáculo: son sobrevivientes. Y aunque los santuarios no siempre contribuyen directamente a la recuperación poblacional, sí refuerzan la ética de respeto hacia la vida silvestre.

🌍 Biodiversidad: una crisis global

Según la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), más de 1 millón de especies están en peligro de extinción. El ritmo actual es entre 100 y 1.000 veces mayor que el natural.

América Latina es una de las regiones más afectadas: el 94% de los ecosistemas de agua dulce están alterados, y Chile ya ha perdido un tercio de sus especies endémicas de anfibios.

La conservación no puede depender solo de zoológicos o santuarios. Necesita políticas públicas integradas, educación ambiental, y consumo responsable que no destruya hábitats.

Jane Goodall suele decir:

“Solo si entendemos, cuidaremos. Solo si cuidamos, ayudaremos. Y solo si ayudamos, nos salvaremos todos.”

Proteger la biodiversidad no es solo salvar especies; es asegurar el equilibrio de los ecosistemas que sostienen nuestra propia vida.

Y mientras algunos pingüinos encuentran refugio temporal en centros de rescate, el verdadero desafío está en restaurar su hogar en el mar.

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