Visas climáticas: movilidad, dignidad y el caso pionero de Tuvalu

ODS

En un mundo en que los efectos del cambio climático cada vez se sienten con más violencia, nacen preguntas nuevas: 

¿Qué pasa cuando un país quedará bajo el agua? 

¿Cómo proteger a quienes están perdiendo su hogar por causas ambientales?

 Las visas climáticas emergen como una respuesta innovadora: no solo migración, sino migración con derechos, dignidad y esperanza.

En este artículo exploramos qué son las visas climáticas, el caso de Tuvalu-Australia con el tratado Falepili Union, otros ejemplos globales, los desafíos que implican y por qué podría ser un modelo para el futuro.

¿Qué son las visas climáticas?

Las visas climáticas son permisos de migración legal diseñados para personas afectadas por el cambio climático (sea por elevación del nivel del mar, sequías, inundaciones, degradación ambiental, etc.) antes de que las condiciones lleguen al punto de desastre. No necesariamente equivalen al estatus de refugiado tradicional, pero buscan garantizar movilidad anticipada, seguridad, derechos sociales y protección ante pérdidas territoriales.

Características típicas:

  • Movilidad voluntaria, no forzada (antes de que el daño sea irreversible).

  • Derechos asociados: acceso a salud, educación, trabajo, residencia.

  • Procedimientos transparentes y respetuosos de la cultura y ciudadanía.

  • Acuerdos bilaterales o multilaterales, muchas veces entre países del norte y del sur del planeta, o regiones vulnerables.

Tuvalu y el tratado Falepili Union

El ejemplo más avanzado hasta ahora:

En noviembre de 2023, Tuvalu y Australia firmaron el tratado Falepili Union, que entró en vigencia el 28 de agosto de 2024. Este acuerdo incluye tres ejes: movilidad (visas climáticas), cooperación climática y seguridad.

  • Bajo este tratado, cada año hasta 280 tuvaluanos podrán migrar a Australia con todos los derechos de residentes permanentes: trabajo, estudio, salud, etc.

  • En 2025, al abrirse el primer proceso, más de un tercio de la población de Tuvalu (≈ 11.000 habitantes) aplicó al mecanismo. Eso representa miles de personas interesadas en asegurar un futuro diferente.

  • El tratado también contempla medidas de adaptación local: Australia invertirá en la mejora de infraestructura costera, recursos para adaptación climática y mantenimiento de la soberanía cultural y territorial de Tuvalu.

Otros ejemplos globales

Aunque el caso de Tuvalu con Australia es pionero en su escala y diseño, hay antecedentes y esquemas en discusión o implementación en otras regiones:

  • Argentina tiene un programa de visa humanitaria para personas desplazadas por desastres naturales en países del Caribe y Centroamérica.

  • Colombia ha reconocido jurisprudencialmente que desplazados internos por el clima pueden tener derechos similares a quienes huyen de conflictos, lo que abre la discusión de protección legal ante fenómenos ambientales.

  • En el Reino Unido, se ha propuesto la idea de visas de “resiliencia ambiental” o visas climáticas, aún sin consolidarse, para responder a migraciones crecientes por el clima.

Impacto, debates y desafíos

1. Demanda vs capacidad
Aunque miles de tuvaluanos interestados han aplicado al programa, solo 280 visas se otorgarán al año. Esto levanta preguntas sobre quiénes quedarán fuera, riesgo de éxodos masivos o abandono cultural.

2. Protección de identidad y territorio
Tuvalu está construyendo defensas costeras con el Proyecto de Adaptación Costera (TCAP), financiado con apoyos internacionales, para prolongar su habitabilidad y preservación territorial. Los migrantes pueden mantener vínculos con su patria, tradiciones, idioma y cultura.

3. Incentivos y riesgos políticos
Algunos críticos señalan cláusulas de seguridad y soberanía incluidas en los tratados. En Tuvalu ha habido debates sobre transparencia en acuerdos previos con Australia. También existe el riesgo de que los países del Norte vean estos acuerdos como una forma de externalizar sus responsabilidades climáticas sin abordar las causas estructurales del cambio climático.

4. Legalidad, precedentes y derechos humanos
No hay aún una definición universal de “refugiado climático” bajo el derecho internacional. Esto hace de las visas climáticas un terreno novedoso, expansible pero también vulnerable a interpretaciones arbitrarias.

Reflexión final y posibles pasos hacia adelante

El tratado Falepili Union entre Australia y Tuvalu marca un hito: es un ejemplo de política anticipatoria, digna, y con un fuerte componente de justicia intergeneracional.

Para que este modelo funcione bien:

  • Es necesario asegurar transparencia en los procesos de selección (las loterías, los criterios).

  • Apoyar adaptación local: no todo debe ser emigrar. Mejorar la resiliencia en el lugar es clave.

  • Proteger los derechos culturales, lingüísticos y sociales de quienes migran, para evitar asimilar identidades.

  • Fomentar cooperación internacional para que otros países vulnerables también puedan negociar esquemas similares.

¿Por qué importa para nosotros?

Porque las fronteras ya no son solo líneas políticas. El clima, el agua, el nivel del mar están redibujando dónde y cómo podemos vivir. Las visas climáticas nos muestran que es posible pensar en justicia climática, no solo como frase, sino como acción concreta.

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