Tres miedos a vencer al hablar en público

“La mayoría de las veces las audiencias valoran más la sinceridad del orador que el intentar tapar la falla con nerviosismo, así que permítete ser honesto y continuar.


Por Rosbelys Rondón

Sentir nervios ante una presentación importante es más normal de lo que imaginas. Mantén la calma y aprende a gestionar tus emociones con los siguientes tips que te entregamos.

Miedo a ser muy introvertido 🫥

Existe la falsa creencia de que para ser un buen orador hay que ser extrovertido o demasiado elocuente, hoy queremos contarte que no necesariamente tiene que ser así.

Cuando de dar un discurso, hacer una presentación o estar de invitado en un programa se trata, lo más importante es el mensaje y si tu has sido la persona elegida es porque seguramente posees los conocimientos y/o la experiencia necesaria para hacerlo, así que tu personalidad -en este caso- pasaría a un segundo plano.

¿Cómo lo solucionamos?

En este punto lo más importante es aprender técnicas de oratoria, para que tu mensaje se entienda con claridad. Algunas de estas técnicas pueden estar centradas en el ritmo, tono de voz, firmeza al hablar y gestualidad al momento de comunicarte. Pero, en líneas generales, son aspectos a repasar tanto con una persona introvertida como con una extrovertida.

Miedo a que se te olvide todo o una parte importante de tu presentación 😱

Es común que aunque hayamos practicado muchísimo lo que vamos a decir prevalezca el temor de que los nervios nos traicionen y olvidemos por completo lo que vamos a decir. Estas probabilidades aumentan cuando aprendemos de memoria el discurso.

¿Cómo lo solucionamos?

Estructurando el mensaje. Cuando analizamos con anterioridad lo que queremos decir y cuales son los aspectos importantes a destacar podemos trazar una línea de tiempo de nuestro discurso, donde ubicamos cada uno de los temas a abordar en un momento específico. 

Dibuja (literalmente) la línea de tiempo, ponle colores, figuras y cualquier elemento que te sirva de recordatorio. De esta forma, disminuimos las probabilidades de que algo se nos pase por alto. Una fórmula simple es enumerar los aspectos a destacar y agruparlos en: introducción, cuerpo y conclusión.

Cuando estés ensayando tu presentación hazlo mirando la línea que trazaste y cada uno de los aspectos en ella, las figuras, los colores, los nombres, etc, y trata de entender el sentido y el orden de cada uno de ellos en tu discurso. Con esta práctica ganarás confianza y aunque quizás se te olvide una palabra o un fragmento importante, vas a conocer la línea de tiempo, sabes que viene después y vas a poder retomar tu discurso con confianza y naturalidad. 

Miedo a cometer un error ❌ 

Durante una presentación -virtual o presencial- pueden ocurrir muchos imprevistos y tenemos que estar preparados porque eso también es parte de ser un buen orador, aprender a surfear los errores. 

¿Cómo lo solucionamos?

Ensayando con anterioridad todo lo que puede salir mal: qué pasa si se va la luz, que pasa si falla mi conexión a internet, que pasa si de la nada se borra mi presentación, qué pasa si quedo en blanco y olvido el hilo de mi discurso; todo esto y mucho más es perfectamente previsible. 

Haz una lista de los imprevistos posibles y cuáles serían las soluciones. Trata, en la medida de lo posible, de disminuir las probabilidades de fallas, ejemplo, si se trata de una reunión virtual y debes hacer una presentación en línea debes tener una red de respaldo, estar en un lugar con poco o nada de ruido exterior, no tener líquidos derramables sobre tu mesa o escritorio, cerrar cualquier ventana de tu navegador que no sea necesaria.

Otra sugerencia es contar con una persona o un equipo completo de backup ante emergencias, alguien que sepa como ayudarte ante ciertos escenarios, definir sus tareas y ensayarlas varias veces con anticipación.

Si a pesar de tomar las precauciones necesarias algo sale mal, no pasa nada. Las imperfecciones son permitidas, tomalo con naturalidad y continua. Si te es permitido, puedes bromear con la situación, compararla con algún momento similar del pasado, hacer una pequeña broma para sacar una sonrisa al público y seguir. 

La mayoría de las veces las audiencias valoran más la sinceridad del orador que el intentar tapar la falla con nerviosismo, así que permítete ser honesto y continuar. 

 

Recuerda, no te dejes paralizar por el miedo a hablar en público, conectate con tu mensaje y con tu misión. Actualmente existen muchas herramientas gratuitas y pagas para ayudarte y guiarte en el arte de la comunicación. En Mara Media tenemos un programa completo de Coaching Vocal que puede servirte si estás interesado en ahondar en el tema.

Rosbelys Rondón

Locutora, periodista, productora y la Product Manager de Coaching Vocal

Anterior
Anterior

3 regalos caseros para regalar a l@s más chic@s

Siguiente
Siguiente

Batallas en Latinoamérica: el nuevo podcast original de AméricaEconomía